El saqueo de los 150 millones: Amaury Vergara y la purga desesperada que humilla a Chivas
El mandamás del Rebaño Sagrado se lamenta por los altos salarios que paga por jugadores borrados.
El Club Deportivo Guadalajara atraviesa una de las crisis financieras y deportivas más asfixiantes de su historia reciente, atrapado en una red de contratos impagables que hoy lo tienen al borde del colapso absoluto. Según reveló el periodista Jonathan Riniti, la carga económica que representan Alan Pulido y Erick Gutiérrez es de 100 millones de pesos anuales, una cifra que se dispara hasta los 150 millones al sumar la ficha de Alan Mozo. El técnico Gabriel Milito ha sido tajante al exigir una limpieza profunda para el Clausura 2026, dejando a la directiva en un callejón sin salida donde el dinero se evapora mientras los jugadores calientan la tribuna, pero lo que se confesó sobre la "toxicidad" de estos contratos en el mercado mexicano fue todavía peor.
Esa confesión indica que tanto Pulido como el "Guti" han pasado a ser considerados auténticos activos tóxicos dentro de la Liga MX, ya que ningún club está dispuesto a absorber sus estratosféricas fichas por un rendimiento que no lo justifica. Chivas ha intentado colocarlos en diversas escuadras nacionales, pero la respuesta ha sido unánime: nadie quiere pagar por futbolistas que hoy valen más por lo que cobran que por lo que juegan. La urgencia de Amaury Vergara por deshacerse de estas losas económicas es total, aunque lo que se filtró sobre la humillante condición que impuso un club de la MLS para llevarse a Gutiérrez dejó a todos en Verde Valle con la boca abierta.
El sacrificio millonario: Pagar para que tus figuras jueguen en otro lado
Lo ocurrido es que la directiva rojiblanca ha llegado a un punto de desesperación tal que la única vía de escape es financiar a sus propios rivales. Se reveló que la única forma de que Pulido y Gutiérrez salgan es que Chivas absorba un porcentaje altísimo de sus sueldos mientras defienden otras camisetas, una medida desesperada pero necesaria para cumplir con el vestidor de Milito. Incluso, el San Diego de la MLS lanzó una propuesta que rozó la burla: aceptaban a Erick Gutiérrez solo si el Rebaño seguía pagando el 80% de su salario, una operación que dejaría las arcas del club vacías a cambio de nada. Esta realidad financiera ha convertido la planeación del torneo en una pesadilla de números rojos, pero lo que se confesó sobre el desplome económico de Alan Pulido fue todavía más escalofriante.
Esa confesión apunta a que el regreso de Pulido, vendido como el retorno del hijo pródigo y el ídolo goleador, terminó siendo un agujero financiero de 50 millones de pesos al año que hoy nadie quiere asumir. Entre lesiones constantes y una baja de nivel alarmante, el delantero pasó de ser la gran esperanza del gol a convertirse en el clavo más difícil de sacar para la presidencia. El reloj financiero sigue corriendo en contra de Vergara, aunque lo que se reveló sobre la medida extrema que tomará Milito si el 9 de febrero siguen en el plantel fue lo que realmente desató el caos.
La dictadura de Milito y el ultimátum financiero de Verde Valle
Esa revelación indica que el estratega no piensa dar ni un paso atrás en su decisión y ya les comunicó que, si no salen, entrenarán por separado y sin posibilidad alguna de ser convocados al primer equipo. Esta postura ha generado una fricción interna entre la dirección deportiva y el cuerpo técnico, ya que tener 150 millones de pesos desperdiciados en el campo de entrenamiento es un lujo que el club no puede permitirse. El Guadalajara está atrapado en sus propios errores de gestión pasados, renovando contratos largos y costosos a jugadores que hoy no tienen mercado. La crisis sacude los pasillos de Verde Valle mientras la afición exige refuerzos que no pueden llegar por falta de margen salarial.